CAFEÍNA
La cafeína es inodora: no aporta el olor del café. En el lenguaje del perfume, su nombre puede inspirar una composición sin describir el olor de la molécula pura. Una fragancia inspirada en la cafeína puede recrear un ambiente cafetero con dulzor de caramelo, especias, matices herbales o maderas. Esos olores pertenecen a la composición, no a la cafeína.
El nombre no define un acorde fijo ni demuestra que la fórmula contenga cafeína. Las notas acompañantes orientan mejor: café y caramelo sugieren una dirección gourmand, mientras que hierbas y especias pueden crear contrastes aromáticos. La descripción completa resulta más informativa que imaginar la cafeína como un material con olor propio a café.
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