CHOCOLATE BLANCO

El chocolate blanco en perfumería evoca el dulzor lácteo y liso de una golosina. Importa tanto la textura como la idea del sabor: una impresión redonda y mantecosa, a menudo avainillada, frente al carácter seco y tostado del chocolate rico en cacao. Puede sentirse como una capa cremosa fina o un acorde de confitería más pleno.

El nombre no demuestra que la fórmula contenga chocolate, leche o manteca de cacao. El praliné, el caramelo y la vainilla pueden reforzar su lado dulce; la fruta aportar contraste. Son posibilidades, no una receta fija. La nota tampoco determina por sí sola el dulzor, la intensidad o la duración del perfume.

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  1. Tiziana Terenzi Velorum
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