TÉ BLANCO
El té blanco en perfumería sugiere una impresión delicada de té, con frescor aéreo y un suave matiz de hojas. Según la composición puede resultar floral, ligeramente amaderado o limpio y almizclado. Piensa en un hilo de té dentro del perfume, no necesariamente en el olor exacto de una taza recién preparada.
Puede enlazar cítricos vivos con un fondo más suave de flores o almizcles. El perfumista puede combinar materias de té con otros ingredientes; el nombre no revela la fórmula. Algunas casas indican té natural o extracto en creaciones concretas, pero eso no demuestra su presencia en todos los perfumes que citan esta nota. Tampoco garantiza poca intensidad ni corta duración. Las notas acompañantes orientan hacia versiones más frescas, empolvadas o cálidas.