MADERAS BLANCAS
Las maderas blancas describen una impresión amaderada clara, a menudo suave y delicadamente seca, más que intensamente quemada o resinosa. Blanco es una imagen de la textura olfativa, no una identificación botánica ni una lista de maderas pálidas. El perfume puede interpretar la idea con transparencia o con una sensación más redonda y mullida.
La nota puede estructurar una composición floral sin ocultar su frescor. Los almizcles pueden suavizarla, mientras los cítricos o las notas verdes acentúan su lado luminoso. Son posibilidades, no ingredientes obligatorios. El nombre no demuestra la presencia de abedul, arce, sándalo ni un extracto concreto. Tampoco promete un perfume tenue: las materias, proporciones y notas acompañantes determinan su cuerpo y evolución.